miércoles, 5 de noviembre de 2008

El lenguaje no verbal

Actualmente vamos a estar expuestos a entrevistas de trabajo bastante importantes, por lo que os anoto unas pautas a seguir, para salir lo mejor parados.

Como sabemos, la primera impresión puede ser definitiva, de ahí la importancia del
lenguaje no verbal.
El lenguaje de los gestos desde el primer segundo puede decantar a favor o en tu contra la entrevista de trabajo. Esta circunstancia hace que el dominio gestual resulte fundamental. Aunque se trata de aspectos en cierta manera incontrolables, es positivo que al menos conozcas cuáles son las cualidades y los defectos que los entrevistadores vigilan de nuestra expresión corporal.

Saludo y contacto visual.
No seas el/la primero/a en saludar y extender la mano. Saluda sonriendo y mirando a los ojos.
Una mirada huidiza o esquiva influye negativamente en la valoración de tu capacidad (excesiva timidez, por tanto; dificultad en la integración con los otros trabajadores, por tanto; falta de iniciativa en la toma de futuras decisiones...).

Presta mucha atención a lo que te están diciendo y demuestra interés asintiendo a las explicaciones. Tampoco hay que dejar de parpadear. Boca cerrada. Mirada confiada y atenta.
Mirar directamente a los ojos de la persona que te está entrevistando, demuestra tu confianza en tus posibilidades como profesional. Hay personas que inconscientemente miran a la boca por defecto. Si eres de esas personas, dirige la mirada a los ojos del entrevistador. Y recuerda no fumes ni mastiques chicle. Rechaza educadamente cualquier ofrecimiento para fumar, para degustar cualquier caramelo o para beber. En ocasiones, al finalizar la entrevista, puedes aceptar el ofrecimiento de una bebida, pero sin alcohol.

Cómo sentarse.
La postura que debes adoptar debe ser erguida, que no rígida. Lo ideal es que mantengas la postura, y que des la impresión de que te sientes cómodo/a. Siéntate recto/a, ni al borde de la silla o sofá (indecisión, impaciencia), ni estirado/a (falta de educación y de respeto al puesto solicitado, a la empresa y a tu interlocutor). Ha de parecer una postura relajada, si no la tienes, practícala.

No apoyes las manos ni los codos en la mesa del entrevistador. Respeta su espacio.
Gestos.
No cruces los brazos, como ya sabes revela actitud defensiva. Es importante que aparentes estar tranquilo.
Tocarte continuamente la mejilla, la frente, el pelo, morderte las uñas o los labios, jugar con un bolígrafo, denota nerviosismo ante la falta de argumentos, e inseguridad con tu imagen y con tus capacidades. Manos quietas y libres.

Espero que todos estos consejos puedan ayudaros.

María Elvira Herrnaz,
Grupo 71 de LADE.

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