martes, 7 de abril de 2009

LA IMPORTANCIA DE LA MÍMICA: relaciones interpersonales y de trabajo

El otro día decidimos en el grupo de amigos salir el sábado noche por una de las discotecas más famosas de la capital. Aunque el ambiente era algo “pijo” para mi gusto, fue una velada de lo más divertida, por lo menos para mí. Muchas veces salimos con amigos a sitios que no nos gustan, bien por el factor que sea, pues bien, yo os propongo un método para pasar el rato de lo más divertido. ¿Nunca os habéis parado a observar detenidamente cómo los chicos intentan ligar con las chicas? Es una tarea de lo más compleja y curiosa (en la mayoría de los casos), según qué grado de dificultad tenga el objetivo propuesto por el “cazador”, ya que como todos sabemos, no es lo mismo cazar a una gacela enferma que otra que no lo está. La gracia redunda en que no oímos con exactitud la conversación de las personas, pero si observamos detenidamente, podemos deducir si el “cazador” tendrá éxito o fracaso con una alta probabilidad. ¿Cómo?, de la siguiente manera:
Obviamente, no dediqué toda mi noche a observar los comportamientos de los “cazadores” y sus respectivas “presas”, pero me bastaron únicamente 10 minutos para poder comprobar la grandísima cantidad de instrumentos de caza y defensa que utilizan: tipos de miradas, tipos de rostros, gestos con las manos, movimientos y posturas corporales, distancias, tipos de ropa, olores e incluso el llamado paralenguaje, que se refiere al tono de voz, volumen, silencios, ritmos, etc. ¿Quién no ha visto nunca a uno de estos cazadores con su codo apoyado en la barra formando un ángulo de 90º con un cigarrillo en la mano, y en la contraria su bebida favorita, en posición de dominio de su terreno, estudiando a las presas?
Hay estudios que demuestran que los seres humanos transmitimos muchísimo más mediante comunicación no verbal que con las palabras. De hecho como indica Flora Davis, “las palabras pueden muy bien ser lo que emplea el hombre cuando le falla todo lo demás”. Este hecho se refleja perfectamente con el ejemplo anterior de la discoteca madrileña. Si nos paramos a pensar, continuamente estamos comunicando a las demás personas. Podemos contar por cientos los mensajes que se transmiten con los instrumentos de caza y defensa mencionados antes. Un chico que intente ligar con una chica, sin necesidad de las palabras que diga ella, puede saber si le cae simpático o por el contrario está deseando perderle de vista mediante una mirada reacia, mirando hacia otro lado, una sonrisa sin prácticamente mover los labios, frunciendo el ceño, o determinados movimientos con las manos e incluso con los pies.
Los movimientos corporales no vienen dados de manera biológica, no nacemos con unas predisposiciones a movernos y hablar de una manera determinada, sino que es fundamentalmente en la niñez y en base a la cultura cuando desarrollamos nuestra mímica personal. Hay cientos de movimientos que si en el arte de la mímica son semejantes, en países distintos con culturas diferentes pueden tener significados totalmente opuestos, por lo que habrá que tener cierto cuidado.
Todo lo anterior es aplicable tanto al trabajo como en nuestro día a día en las relaciones que mantenemos con los demás. Hay ocasiones en que la comunicación verbal y no verbal difieren totalmente y es aquí donde surgen las incongruencias.
Poniendo un ejemplo que nos atañe a todos, nos referiremos a una entrevista de selección. Un candidato entra al despacho, saluda al entrevistador, y contesta a todas las preguntas de manera muy favorable para su contratación, pero, poniéndonos en un caso extremo, usted observa que en sus respuestas su mirada se desvía hacia otro lado indicando inseguridad, o mira hacia otro lado al escuchar al entrevistador mostrando desacuerdo o falta de interés. Por otro lado su posición en el asiento no es cómoda, está recostado hacia atrás y de vez en cuando se sienta en el extremo de la silla, con el peso del cuerpo hacia delante y dando pataditas con la punta de los pies. Por último, al despedirse, el apretón de manos final es ínfimo, sin apenas duración ni fuerza por parte del entrevistado. ¿Estaría este candidato dentro de sus opciones para cubrir el puesto?
La comunicación no verbal no es una ciencia exacta, si intentamos darle significado a cada movimiento podemos equivocarnos fácilmente. Muchas veces 2+2 en este ámbito no suman 4, y su candidato puede que sea el óptimo para el puesto.
A continuación veremos en un vídeo de Jim Carrey una parodia sobre comunicación no verbal, adecuada al ejemplo de la discoteca anterior.
“Una imagen vale más que mil palabras”
Sergio Montero Manzano, Habilidades directivas, Master de RRHH

Bibliografía: Gafas, Brújulas y Herramientas César García- Rincón de Castro, Carlos Hernández Fernández



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